¿por qué podría salir más barato?

El anuncio de un impuesto al 2% a los productos la canasta básica podría interpretarse como un encarecimiento de los productos y servicios que hasta la fecha han estado exentos, es decir, que no pagan impuestos del todo.

¿Sería esta situación mejor a la actual? Intuitivamente no, pero en la práctica sí.

Una vez que se Transforme el actual Impuesto General sobre las Ventas en un Impuesto al Valor Agregado (IVA), es más conveniente para los consumidores pagar un impuesto con una tasa baja, porque de lo contrario, podría asumir los costos de insumos utilizados en la producción.

Así lo explicaron Luis Paulino Mora, viceministro de la Presidencia, y Carlos Vargas, director general de Tributación, en una ronda de preguntas de periodistas sobre el proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.

El problema recae en que si se dejaran exentos, habría un portillo para que los vendedores de bienes y servicios de la canasta básica trasladen todos sus costos a los consumidores, incluido el IVA pagado en los insumos, en lugar de descontarlos.

 

La lógica detrás del impuesto

El especialista en impuestos Germán Morales, de la firma Grant Thornton, coincide con el argumento de las autoridades del Ejecutivo.

El trasfondo está en que la propuesta de proyecto de ley del plan fiscal grava con IVA los bienes de canasta básica y las medicinas y este impuesto se aplica de manera diferente al impuesto de ventas actual. La principal diferencia es que cada parte de la cadena de producción puede descontar los impuestos pagados a la etapa anterior y si permanecen exentos eso no se podría hacer.

“Si estos bienes se dejan exentos, tanto los de canasta básica como los medicamentos, entonces, los dueños de establecimientos comerciales, donde  se venden estos bienes, se ven afectados porque todos los demás operadores del mercado les van a vender bienes y servicios gravados, por ejemplo:  el pago del alquiler del local con un IVA del 13%, el pago de los servicios profesionales del contador con un 13%, el pago de los servicios del abogado con un 13%, el pago de los servicios de bodegas o almacenes del 13%, el pago Luz 13%, el pago del agua un 13% y el pago del teléfono un 13%”, explicó.

Esto significa que si se mantienen exentos  (sin gravar con IVA)  el costo de estos nuevos impuestos afectan la operación del vendedor final, debiendo el vendedor de bienes de canasta básica y de medicinas tomar una de dos decisiones:

1. Asumir todos estos nuevos impuestos  como costos y afecta su margen de ganancia, es decir, gana menos o asume pérdidas.

2. Verse forzado a aumentar el precio en el mismo monto de los nuevos impuestos de IVA pagado a sus proveedores, posiblemente la alternativa más viable. Con esto irremediablemente se aumenta el precio de la canasta básica y los medicamentos para el consumidor final.

Morales indicó que si, por el contrario, se grava al menos en un 2% de tasa de IVA, el comerciante, puede entonces inscribirse como contribuyente del este impuesto ante la Tributación y de esa forma, tiene el derecho de acreditar (rebajar al Estado) del 100% del IVA pagado a sus proveedores en al menos 2 puntos porcentuales del 13% en que aumentan sus insumos.

“El precio de al consumidor final del bien de canasta básica y medicamentos, se va a aumentar por un monto menor  (habrá un precio menor al consumidor) y es el Estado el que recibe este monto de menos “, dijo el abogado.

En consecuencia,  desde el punto de vista del consumidor sería mejor que se grave con el IVA a los bienes de canasta básica, y medicamentos, porque el aumento en el precio será menor que si no tuviera el impuesto.