Posible victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, causa alarma internacional.

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Hace dos meses el panorama era otro, se vehía  casi imposible que el ultraderechista Jair Bolsonaro,conocido por ser machista, racisra y homófobo. Pudiera llegar a ser el presidente de Brasil.

Se han dado manifestaciones sociales, como el movimiento de mujeres Ele Não (Él no), Bolsonaro ha ido ganando fuerza.Pero en lugar de perder fuerza, el candidato obtuvo un 46 por ciento, la mayoría de votos en la primera vuelta presidencial del domingo pasado, distanciándose de su rival político, el heredero del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, Fernando Haddad, quien se quedó con el 29 por ciento de los sufragios.

Bolsonaro crece cada vez más en las encuestas, (desde que recibió una puñalada a inicios de septiembre), la preocupación crece más en América Latina y el mundo.Se  teme que si el ultraderechista llega a la presidencia, no solo provocaría un giro rotundo ideológico en su país ,que ha estado en mayor medida gobernado por la izquierda desde los inicios del siglo XXI, sino que cambiaría las relaciones y alianzas políticas, económicas y sociales de Brasil a nivel regional y mundial.

Con una de las campañas electorales más polarizadas que ha tenido ese país, Bolsonaro personifica una derecha extrema, mientras que Haddad simboliza el retorno de la izquierda al poder. Los dos se enfrentarán de nuevo el 28 de octubre.

En lo político, estiman los expertos, el ultraderechista puede llegar a tener afinidad con algunos gobiernos.
De hecho, varios países latinoamericanos con gobiernos de derecha dejaron ver su posición. El presidente chileno, Sebastián Piñera, destacó que comparte “en gran medida” el plan gubernamental para el progreso de la economía brasileña presentado por Bolsonaro.

Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú felicitó la realización de las elecciones y afirmó se evidenció la convicción que comparten ambos países.
Por su parte, el canciller argentino, Jorge Faurie, destacó que Bolsonaro es una “nueva figura” que logró mantener “una diferenciación con las siguientes fuerzas políticas”.

El ministro de interior italiano de ultraderecha, Matteo Salvini, celebró su éxito en la primera vuelta del domingo pasado. A este se juntó la líder francesa Marine Le Pen, quien aunque lo criticó por decir cosas “extremadamente desagradables”, dijo no verlo como alguien de extrema derecha.

Sin embargo, así como tiene adeptos, Bolsonaro también ha prendido las alarmas en su campaña. La senadora uruguaya Mónica Xavier dijo que los resultados en los comicios son preocupantes porque demuestran un respaldo a la “apología de régimen antidemocrático”.

Asimismo, la OEA pidió moderación a los candidatos para “reducir la polarización social”, pero Bolsonaro declaró que no suavizará su discurso.

Los analistas estiman que ante una victoria de Bolsonario en la segunda vuelta, los países con los que Brasil no tendría un trato cercano serían México, Venezuela, Bolivia y Ecuador. “Bolsonaro no se mezcla con la izquierda”, expresó Fabrício Chagas Bastos, investigador brasileño de la Universidad de Melbourne.

Además, preocupa que el ultraderechista haya mostrado su simpatía por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “Soy admirador de Trump. Él quiere un EE. UU. grande, y yo quiero un Brasil grande”, dijo Bolsonaro, que también comparte su postura sobre el derecho a portar armas.

Pero no es solo eso. El candidato promete seguir el ejemplo del mandatario estadounidense, pues ha planteado que retiraría a Brasil del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Por eso hay quienes expresan inquietud. “Es una enorme preocupación (…) que un país tan importante como Brasil se pueda salir del Acuerdo de París”, afirmó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

En lo económico, Bolsonaro había hablado en campaña sobre el retiro del país del Mercado Común del Sur (Mercosur).
En cuanto a lo social, los expertos estiman que con Bolsonaro en la presidencia de Brasil, las que más sufrirían serían las minorías. De hecho, el ultraderechista propone un cambio de agenda sobre los temas de discusión prioritarios y ha enfatizado lo relevante que le parece la igualdad de género, además de desaprobar el homosexualismo.